Mundo Coneja
Aquella mañana, mamá le pidió que cruzara el bosque para hacer un pequeño mandado. La niña tomó su canasta y emprendió el camino, pero entre flores, mariposas y rayos de sol, se encontró con una coneja que parecía conocer cada rincón del bosque. Caminaron juntas un buen trecho, hasta que la coneja le dijo algo que la niña nunca olvidaría: —Cuando crezcas, guardá muy bien tus sueños, tus juegos y tu capacidad de asombro. Son los tesoros más valiosos que puedes tener...
